sábado, 24 de octubre de 2009

DE LA DEPENDENCIA AL DESARROLLO

UN CAMINO HACIA LA INNOVACIÓN (Roberto Carballo)

Resumen del ártículo

En el artículo se presentan dos modelos de organización de una empresa desde el perspectiva de dos estilos de dirección. El modelo de dependencia y el modelo de desarrollo.

El primero de ellos, el modelo de dependencia, el menos deseable, está inspirado en el supuesto básico de dependencia de Bion. Este modelo estaría situado entre dos grandes perspectivas:

1) La relación emocional con los jefes, acentuada por una fuerte inseguridad
2) Una fuerte ambición personal que pretende rentabilizar esa forma de respuesta

Los resultados que arrojan la aplicación de este modelo son: Una organización que pone el énfasis en las formas más que en los contenidos y una organización que necesita saber, pero no sabe dónde va. Dando lugar a actuaciones compulsivas y ansiosas. Donde hay una sobrevaloración del papel del jefe.

Este modelo acentúa la jerarquización, favorece la fragmentación y reduce la necesidad de aprender.

El segundo de los modelos, es el modelo de desarrollo. Este modelo está fundamentado en la variable de responsabilidad y en la variable del aprendizaje continuo y la intercomunicación.
La organización se centra en el cliente, teniendo en cuenta que todos somos clientes. Por tanto existirán clientes internos y clientes externos. En este contexto es fundamental la intercomunicación. Si existe y es fluida el proceso de trabajo será la calidad y la coherencia en la consecución de un buen producto para el cliente. Las cosas bien hechas son el gran aliado de la mejora de las empresas.

Una empresa centrada en la responsabilidad de cara a sus clientes, en la calidad de los servicios que presta, en el aprendizaje permanente, sobre una buena plataforma de comunicación, será una empresa de futuro.

Es una realidad evidente, que existen resistencias conscientes e inconscientes dentro de cualquier empresa institucionalizada que entorpecen y taponan los cambios y mejoras. Esta dificultad es la que hay que salvar si se quiere mejorar.

Pero, ¿Qué debemos hacer si queremos que la empresa mejore y progrese?

Para ello es fundamental: Planificar las acciones, contar con autoridad y energía, integrar la heterogeneidad, pensamiento en espiral, calidad y cliente.

Para llegar a la mejora empresarial es necesario contar con un método de trabajo que permita el reconocimiento permanente del aquí y ahora y que ayude a desarrollar espacios de comunicación, de aprendizaje y de crecimiento personal y sobre todo grupal.

Felipe López Solá
Liderazgo2009
IV Curso Superior de Dirección y Gerencia Pública

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